jueves, 10 de septiembre de 2015

Pesadilla en Elm Street

Dirección: Wes Craven
Producción: Robert Shaye
Guión: Charles Bernstein
Fotografía: Jacques Haitkin
Montaje: Rick Shaine y Patrick McMahon
Protagonistas: John Saxon, Ronee Blackley, Heather Langenkamp, Amanda Wyss, Jsu García, Johnny Depp y Robert Englund

¡Muy buenas! Ya iba siendo hora de subir una crítica de una película, y he querido empezar homenajeando al gran Wes Craven, uno de los mejores directores del cine de terror, que ha fallecido el pasado 30 de agosto.

Teniendo en cuenta que este hombre ha sido el responsable de algunas de los títulos de terror más conocidos de los últimos 30 años, fue muy difícil para mí elegir cuál de ellos reseñar. Al final me he decidido por una de las mejores películas de los ochenta, y que ha dado lugar a una de las sagas más longevas del cine de terror (con un total de 9 películas y un documental), y a uno de los personajes más icónicos de la historia del cine: Freddy Krueger.


Pesadilla en Elm Street narra la historia de un grupo de adolescentes que tienen una serie de pesadillas aterradoras, en las que aparece un hombre con la cara totalmente quemada, y unas manos que tienen cuchillos en lugar de uñas. Cuando una de las chicas es asesinada en extrañas circunstancias, sus amigos descubren que ese hombre les puede matar desde sus sueños.

Lo malo de estos clásicos del cine de terror es que estamos demasiado acostumbrados a los sustos fáciles, los trucos repetidos una y otra vez para provocar saltos en los asientos, y unos efectos especiales francamente impresionantes. Partiendo de esta base, si ves una película de los años ochenta en la que se ve claramente que los efectos son pésimos y donde las fórmulas son aún más repetitivas, una parte de ti no puede evitar pensar: “¿En serio esto asusta a alguien?” Sin embargo, tenemos que pararnos a pensar que estas películas son el origen de todo, aquí han nacido las famosas claves para asustar, y por ello creo que tienen un valor enorme.

Yo he visto esta película partiendo de las anteriores premisas, y pese a ello, francamente me ha encantado. Soy una persona que no se asusta viendo esta clase de largometrajes, más bien los disfruto, y éste ha sido un grandísimo descubrimiento. La idea de que alguien pueda matarte en tus sueños, el lugar más seguro para cualquier ser humano, es simplemente espeluznante. No es más que una teen movie antigua, pero creo está muy conseguida y que la idea es bestial.

Punto y aparte para mi amado Freddy, sin duda, uno de mis personajes favoritos dentro del cine de terror. ¿Cómo puede un personaje tan repugnante y diabólico caerme tan bien? Es carismático, divertido y aterrador, ¡lo tiene todo! Si bien tengo que decir que su humor aumenta a lo largo de la saga; en esta película en concreto no es especialmente locuaz.

Otro punto a su favor, aunque no es más que una anécdota, ¡es que es la primera aparición de Johnny Depp delante de las cámaras! Y ver hacer una teen movie con ropas ochenteras a uno de los mejores actores de Hollywood siendo el madurito más sexy de las celebrities no tiene precio.

Y ahora es cuando llega el temido momento en el que puntúo la película. Creedme cuando os digo que ponerle nota me está resultando particularmente difícil. Es, en mi opinión, una cinta de culto para los amantes del género, pero no deja de ser una película de adolescentes para adolescentes. No es precisamente un filme de Luis Buñuel. Me quedo con un 7, 5 (el 0,5 es para el Johnny Depp  de 21 años, por supuesto).


Arantxa