¡Hola a todos!
Quiero hacer esta entrada sola, voy a dejar a Aran que la vea más adelante ¿porqué? Os lo voy a explicar, tened un poco de paciencia y gracias para los que continuáis leyendo.
Hace años cuando aún íbamos a la E.S.O. (tercero concretamente) pasé un año bastante malo. Me quedaba en los descansos con mis compañeras de clase con las que no congeniaba demasiado. Teníamos gustos diferentes y formas de ser completamente distintas pero estaba con ellas porque tenía miedo de quedarme sola. De que, si no las acompañaba, me iban a dar de lado. Por entonces aquello me importaba mucho. De vez en cuando cuando Zeltia (una de mis mejores amigas, la conozco desde los cinco años) me pedía que la acompañase con su propio grupo veía un rayo de salvación. Me quedaba con aquellas chicas los quince minutos que duraba el descanso, hablaba, me relajaba y después siempre regreseaba porque aquellas chicas tan majas no iban a mi clase y no quería dejar de lado al grupo que, pese a no hacerme sentir bien, me daba seguridad.

