miércoles, 20 de septiembre de 2017

Confesión + Haul regalos cumple.

¡Hola a todos!

Quiero hacer esta entrada sola, voy a dejar a Aran que la vea más adelante ¿porqué? Os lo voy a explicar, tened un poco de paciencia y gracias para los que continuáis leyendo.

Hace años cuando aún íbamos a la E.S.O. (tercero concretamente) pasé un año bastante malo. Me quedaba en los descansos con mis compañeras de clase con las que no congeniaba demasiado. Teníamos gustos diferentes y formas de ser completamente distintas pero estaba con ellas porque tenía miedo de quedarme sola. De que, si no las acompañaba, me iban a dar de lado. Por entonces aquello me importaba mucho. De vez en cuando cuando Zeltia (una de mis mejores amigas, la conozco desde los cinco años) me pedía que la acompañase con su propio grupo veía un rayo de salvación. Me quedaba con aquellas chicas los quince minutos que duraba el descanso, hablaba, me relajaba y después siempre regreseaba porque aquellas chicas tan majas no iban a mi clase y no quería dejar de lado al grupo que, pese a no hacerme sentir bien, me daba seguridad. 

Aquel año acabé harta de todo. Acabé harta de ellas y acabé harta de mí misma. Solo fui una cobarde. En el verano tomé una decisión. Pasaría de todo. Me daba igual quedarme sola si con ello podía estar, aunque fuera media hora, con las personas con las que realmente quería estar. Y lo cumplí. En los descansos nos juntábamos un pequeño grupo de chicas y volvía a clase. Aunque vosotros/as, que estáis ahí leyendo lo hayáis supuesto para mí fue una sorpresa ver que ni por esas me quedaba sola, que siempre había compañeros con los que hablar, no muchos pero los había. No fue la mejor clase del mundo pero era sufienciente porque era yo misma (con mi timidez y mi cara rara) pero con mis gustos, con mis bromas, con mis aficiones. No tenía que disimular ni sentirme rara por no ser como las demás chicas. No estaba limitada, ni aburrida, ni entristecida.

¿Pero porqué nos metes este rollo? Os preguntaréis. En aquel grupo en el que dejé de sentirme sola había una persona muy especial que se merece esta entrada. La que a día de hoy es mi mejor amiga y administra conmigo este blog (fue idea suya). No tengo ni idea de como sería hoy en día si no la hubiese conocido. Desde luego no habría visto tantas películas de miedo, ni me gustaría tanto el cine. Ni habría ido al Celsius. Ni tendría ánimos para hacer muchas cosas de las que hago hoy en día.




Porque me entiende y sabe cómo soy.

Porque es amable, considerada, honesta y divertida.

Porque esta es la entrada más ñoña que he hecho nunca y es por ella.

Porque se preocupa de los demás. 

Porque no juzga aunque alguna vez caíga en la tentación de burlarse de alguna palabra que utilizo... (soy sutil jaja)

Porque siempre puedes contar con ella para cualquier cosa.

Porque es única.

Pon una Arantxa en tu vida. 

Este domingo fue mi cumpleaños. Le había pedido que me regalase el libro Ladrones de libertad de Iria G. Parente y Selene Pascual (sí, he leído todas vuestras reseñas positivas y tengo muchas ganas de leerlas de una vez) pero se presentó en mi casa con dos sorpresas más.

La primera que se ha llevado mi corazón es mi pequeño Drogon. Tengo que confesarlo, estoy locamente enamorada/obsesionada con los dragones y ¿qué queréis que os diga? ¿Es o no es una monada? Sabe lo que me gustan (quiero tatuarme uno) y pensó, acertadamente, que Drogon sería una buena forma de comenzar mi colección de Funkos (el dragoncillo es el primero).


Después me regaló esta absolutamente preciosa libreta de baby Groot con su botoncito para destruir la galaxia del que sale su voz. I´m in love ^^. No tengo foto pero os hacéis a la idea de qué pasada es. Eso sí, lo hizo con la condición de que escribiera alguna historia en ella. Otra de las cosas que no suelo contar a nadie. Me gusta escribir aunque no tengo toda la paciencia que necesitaría. Pero ella tiene fe en que lo puedo hacer bien y no se imagina hasta que punto me reconforta eso.



Solo me queda por decir una cosilla más. Gracias a todos vosotros que os tomáis el tiempo de leer nuestras idas de pinza. Y mil gracias a Arantxa por aguartarme todo este tiempo. Por otros diez años juntas.


MJ