jueves, 12 de noviembre de 2015

Cenicienta

Hoy toca algo especial, tenemos ¡jueves Disney!

Y como fan incondicional de la primera generación de princesas, la reseña va a ser de mi película favorita: La cenicienta.

Todos hemos visto estas películas, nos acompañan desde la infancia y todas en algún momento hemos querido sentirnos princesas (bueno, lo seguimos queriendo pero disimulamos más porque hay algunos sueños que nunca se pierden. Aunque viendo lo visto creo que el caballo blanco de mi príncipe se ha quedado cojo porque aún no ha aparecido).

Si de una cosa estoy completamente segura es que las pelis Disney tienen cierta magia. De acuerdo, las primeras princesas no son especialmente valientes, ni heroicas, ni el prototipo femenino al que estamos acostumbrados en nuestros días pero siguen siendo maravillosas.
Como sabemos la Cenicienta cuenta la historia de una niña que pierde a su madre y su padre se casa en segundas nupcias con una viuda que tiene dos hijas, Griselda y Anastasia, que la obligan a trabajar como sirvienta de su propia casa tras la muerte del padre de Cenicienta (a la que llaman así debido a que tenía costumbre de sentarse sobre las cenizas de la chimenea).


Cenicienta es una muchacha generosa y dulce que nunca pronuncia queja ni desea el mal a nadie pese a los continuos vapuleos de su familia. Aunque al personaje se le pueda achacar varias críticas por lo que comentábamos antes, siempre me ha parecido un buen modelo de persona. De esas a las que no les cabe el corazón en el pecho y que tanto escasean en la vida real.




Pero por encima de todo (a la porra con el príncipe y los ratones a los que adoro) está la maravillosa, hermosa, inolvidable y dulce banda sonora. Creo, y sin temor a errar mucho, que es una de las cosas más características y apreciadas de Disney, La música que componían para sus películas es... perfecta. Y aunque también ahora hacen canciones muy buenas siempre me da la sensación que les falta cierta chispa, cierta magia, ese algo que se cuela bajo tu corazón y te hace suspirar... Suena ñoño, lo sé, pero tal vez sean los años que empiezan a notarse. Como los viejecitos que canturrean y cuentan a todo aquel que les quiera escuchar: "Tiempo pasado siempre fue mejor".
Tal vez sea verdad, tal vez no... todo son gustos. 

Lo cierto es que me podría pasar horas escuchando esas canciones (en el doblaje mexicano que es con la que crecí) desde "Soñar es desear" a "Canta el ruiseñor" con esa hermosa y delicada escena de las pompas de jabón que tan a fuego tengo grabada; o como olvidarnos del archiconocido "Bididi badidi bu" (sé que estáis de acuerdo conmigo y todos queremos un hada madrina como esa) o la canción "Esto es amor" la que comienza a sonar cuando conoce al príncipe en el baile y la música dulce y lenta se mezcla con la danza, las estrellas y algunas de las imágenes más hermosas de toda la película.




¿Se está notando que le tengo mucha envidia a Cenicienta? ¿Quién no quiere ser como ella? Pero lo cierto es que toda esa envidia es sana porque aunque nos encantaría estar en su lugar, no puede uno evitar alegrarse de que consiga la felicidad. Otra cosa que se puede reprochar a Disney y que nos encanta, que siempre tenga un final feliz, porque los cuentos de hadas y las historias de amor que nos hacen soñar tienen que tener final feliz.

En conclusión, una gran película que nadie se puede perder porque es una maravilla de la animación, porque es preciosa, porque también enseña valores y porque la música es una gozada. 

Lo mejor: Mmmmm ¿he dicho la música? Por añadir algo más citaré mis tres escenas favoritas en orden de aparición, aunque van prácticamente seguidas e incluso se podría considerar como una sola parte. 

La aparición del hada madrina cuando Cenicienta llora desconsolada y le consigue un carruaje hecho de calabaza, caballos a partir de ratones, un lacayo que antes era un caballo, un vestido inolvidable y zapatos de cristal.

La escena en la que el rey se queja de que su hijo no quiere casarse por lo que jamás le dará nietos y la aparición sorpresa de Cenicienta que embelesa tanto al príncipe como al rey que se va a dormir delegando toda la responsabilidad de llevar a buen cauce el encuentro.




Y la mencionada canción en la que Cenicienta y el príncipe bailan y pasean bajo las estrellas enamorándose. ¿Cómo se le ocurrían cosas tan bonitas?


Lo peor: Salvo ser una gran persona, trabajar como una esclava y colarse en una fiesta a la que tenía derecho a ir, realmente Cenicienta no es un personaje fuerte y activo como puede ser Mulán.

Como nota, sé que no es perfecta pero es perfecta para mí y es uno de los mejores recuerdos de películas de infancia que tengo, porque una historia no tiene que ser realista para llegarte al corazón. No le voy a poner el 10 porque me lo reservo para otras ocasiones pero le cae un 9 enorme.

¿Quién no ama a estos dos?















Espero que os haya gustado la reseña. ¿Cuál es vuestra película Disney favorita? ¿Y vuestra princesa?

MJ