viernes, 1 de abril de 2016

Tesoros de la infancia #2: Charlie y la fábrica de chocolate

¡Hola a todos! Hoy retomaré la sección que empezó MJ de "Tesoros de la infancia", pero yo me centraré en una de las primeras novelas que leí de pequeña: "Charlie y la fábrica de cholocate", de Roald Dahl. Aunque ya había leído muchos libros, casi todos eran pequeñas series infantiles tipo Kika Superbruja. Quizá he leído más libros antes que éste, pero Willy Wonka fue el primero que dejó huella de verdad en mi corazoncito.

Charlie y la fábrica de chocolate cuenta la historia de Charlie (valga la redundancia), un niño que vive con su familia en una pobreza casi extrema. Tanto es así que su regalo de cumpleaños es siempre el mismo: una tableta de chocolate de Willy Wonka, la mejor del mundo. Su familia no puede permitirse comprar dulces más que esa vez al año, y para ello tienen que ahorrar durante mucho tiempo. Sin embargo, todo cambia cuando reciben una gran noticia: la fábrica de chocolate se abrirá al público, pero únicamente para 5 niños y su acompañante, durante un solo día, y para aquellos que encuentren 5 billetes dorados que se han repartido a lo largo del mundo en 5 tabletas de chocolate.

 

Muchos conoceréis tanto el libro como la película (o películas, hay una más antigua muy bonita). A mi este cuento me enamoró. Aunque hay que decir que tampoco es muy difícil: ¡transcurre en una fábrica de chocolate!¡Qué niño no soñaría con ir! Yo aún quiero ir a ver a Willy Wonka. Es como la carta de Hogwarts, sabes que ya no la recibirás, pero la sigues esperando.

Una de las cosas que me encantan de la novela son los personajes. El excéntrico Willy Wonka, los 5 niños con aquellos caracteres tan distintos... Pero yo siempre recordaré al abuelo de Charlie, y cómo no, a los Oompa Loompas. ¡Son lo más adorable que existe! ¡un pelín toca-narices, pero encantadores al fin y al cabo. Al menos te dan lecciones de vida con canciones pegadizas. No recuerdo las letras en el libro, pero sí recuerdo las de la película, y me favorita es la de Augustus Gloop. A estas alturas, mis primos pequeños me siguen mirando raro porque me la sé entera y la canto siempre que se emite en televisión.


Otra cosa que Roald Dahl siempre sabe enseñar son lecciones de vida. Educa a los niños a al par que los entretiene. Aprenden que no hay que ser muy glotón, caprichoso o tener vicios insanos que no llevan a ninguna parte. Me encantó ver eso tanto en este libro como en Matilda (un libro que también me gusta pero que, en este caso, preferiría hablar de la adaptación al cine). Todos tienen ese toque que pretende que los niños, al crecer, sean buenas personas, amables y educadas. Cualquier novela, película o serie debería intentar emularle, pero, observando muchas series que ven los peques actualmente, cada vez se tiende menos a educarlos y sí a intentar que sean los más guapos y más cool del instituto. (aunque reconozco que esto sólo lo he visto en Disney Channel, el resto por lo general están bien).

¡Yo también quiero un lago de chocolate!


Mi recomendación es que leáis el libro sin importar la edad y que veáis la película. Eso sí, no lo hagáis estando hambrientos, no saldría bien. Advertidos estáis. Mi nota es de un 9.

¿Habéis leído el libro? ¿Y visto la película? ¿Cuál es vuestro libro favorito de la infancia?

Arantxa